Un romance con las palabrasAQUí ARTíCULOS

En Irlanda las palabras siempre se han venerado. La conversación es un arte, la narración un medio de vida, respirar es parte del patrimonio de la isla, los mágicos paisajes una inspiración para la poesía lírica, y el lenguaje está impregnado del ritmo y la belleza del gaélico (la lengua irlandesa). Por ello en las novelas, el teatro y el cine ¡los irlandeses llevan ventaja!

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Visita el Museo de los Escritores en Dublín y te harás a la idea de lo que la lengua significa en este país. Está situado en una elegante mansión georgiana, y contiene cartas, libros, recuerdos y retratos de los mejores escritores, dramaturgos y poetas de la isla. Jonathan Swift, Oscar Wilde, Sean O’Casey, George Bernard Shaw, WB Yeats, James Joyce y Samuel Beckett, entre otros.

Ciudad Literaria por la Unesco

Es fácil dares cuenta por qué la UNESCO  ha nombrado a Dublín Ciudad de la Literatura, un reconocimiento que celebra su inigualable pasado literario y su excitante escena literaria contemporánea, que incluye un amplio programa de eventos a lo largo del año.

Cuatro premios Nobel de la Literatura han sido irlandeses, y aunque misteriosamente, James Joyce nunca obtuvo uno, su novela Ulises se celebra por todo lo alto el día del año en el que los eventos del libro ocurrían. Se suele considerar la mejor obra de su época, y todos quedan invitados a rememorarla el día 16 de junio todos los años en Dublín, vestidos de época eduardiana.

Pero nuestro legado literario continúa, y por ejemplo la obra poética de Seamus Heaney puede oírse en recitales y eventos literarios por todo el país, mientras que Roddy Doyle, Colm Tóibín y Dermot Bolger representan otra generación de novelistas irlandeses con talento. En el año 2009, tanto Sebastian Barry como Colum McCann obtuvieron galardones literarios internacionales.

Recorridos Literarios

Haz uno de los recorridos literarios de Dublín y enseguida te darás cuenta de que el talento de nuestros grandes genios sigue vivo, pues en los pubs la animada conversación que alimentó y sació la sed de los grandes talentos como Brendan Behan, Paddy Kavanagh (el poeta rural redescubierto por fans como Russel Crowe), o Flann O’Brien, todavía se disfruta con el mismo entusiasmo. 

Sin embargo no hubo registros escritos de la rica cultura de la isla hasta la llegada de los cristianos, y uno de los primeros manuscritos que se conservan está en Trinity College, Dublín. Se trata del fabuloso manuscrito ilustrado El Libro de Kells 

El arte de la narración ha servido para mantener viva la cultura e historia de Irlanda. Cada pueblo tiene un céilí (una reunión de la comunidad con música y danza tradicionales) en las que las historias acompañaban la música y canciones hasta bien entrada la noche. Historias de personajes locales, o tomadas de nuestra fascinante mitología, como Fionn Mac Cumhaill (Finn McCool), el Asalto al Ganado de Cooley en el Condado de Louth, o los Niños de Lir, que vivieron en la Isla Rathlin, cerca de la espectacular costa de Antrim.

La casa céilí estaba abierta a todos y la bienvenida siempre era cálida. A veces se dice que Irlanda es como una gran casa céilí, y que todavía hay un montón de narradores, como Len Graham, de Armagh, que dan vida a la historia en eventos como el Festival Internacional de la Narración (en septiembre), o en la Isla Cape Clear, cerca de Cork, mientras que el divertido Festival Bard de Armagh (en noviembre), la ciudad fundada por San Patricio, le da un toque de humor a las historias.

El País de Yeats

La mejor forma de enamorarse de la literatura de Irlanda es a través de su paisaje. Visita la tumba de WB Yeats, el padre de la poesía irlandesa, en la iglesia de su abuelo en Drumcliff, Condado de Sligo. Contempla la montaña Ben Bulben, que domina las magníficas vistas de Sligo, y permite que tu alma se inunde de la belleza de la poesía de Yeats.

Desde la ciudad de Sligo puedes ir en bicicleta, caminar o conducir por lagos, bosques, montañas, cascadas e islas idílicas (‘donde el sosiego cae lentamente’) del País de Yeats. Hay diferentes guías en recorridos especialmente diseñados para llevarte a los nombres irlandeses que aparecen en la poesía de Yeats, que se sintió cautivado por su magia.

Pero hay mucho más que ver. Limerick y su alma medieval forman el telón de fondo de las Cenizas de Ángela, de Frank McCourt, mientras que el gigante durmiendo (La Nariz de Napoleón), que forma parte de la espectacular Colina Cave, y que enmarca Belfast, sirvió de inspiración a Jonathan Swift cuando escribió los Viajes de Gulliver. Puedes revivir las líneas poéticas de Seamus Heany a través de los idílicos paisajes de Bellaghy, en el Condado de Londonderry, y escucharle recitar poesía en una grabación que muestra el Centro Bellaghy Bawn. O por qué no caminar por las montañas Mourne, del Condado de Down, en el que CS Lewis basó sus historias de Narnia.

El gaélico es todavía la primera lengua en las islas Aran y Achill, y por toda la costa oeste, lo que ha dado forma al inglés que se habla aquí, y sigue siendo la fuente de maravillosos poemas, mitos y literatura. Escucha recitales de poesía en irlandés en las remotas Islas Aran (que Seamus Heany llamó ‘los peldaños de salida de Europa’), y entrarás en contacto con un legado único.

Algo de Teatro

Humor y espontaneidad, dos cualidades intrínsecamente irlandesas, han sido la clave del teatro irlandés durante años. Todavía lo son. “No tengo nada que declarar excepto mi ingenio” dijo Oscar Wilde, el famoso autor de La Importancia de Llamarse Ernesto en las aduanas de Estados Unidos. En el legendario teatro Abbey y el Gate, de Dublín y por toda Irlanda, las obras clásicas, de los grandes del pasado, como Wilde, Shaw, Beckett, Synge y O’Casey, rivalizan con las excelentes producciones de la nueva generación.

En Irlanda no hay barreras entre la obra y su público. El Lyric Theatre, de Belfast comenzó en la casa de Mary O’Malley, y nunca ha perdido este sentido de intimidad, a pesar de su traslado a las instalaciones actuales de Stranmillis en el año 1968.

El domingo de Pascua de 2011, el Lyric reabrió su moderno teatro “Theatre of Dreams” con un fabuloso auditorio de 389 plazas, un estudio dedicado a los jóvenes talentos y un café bar con vistas sobre el Río Lagan. La recaudación de 18 millones de libras recibió la ayuda de su patrocinador Liam Neeson, el famoso actor que aprendió su oficio en el Lyric durante la década de los 70, del que dijo: “El Teatro era como un rayo de luz y esperanza durante 6 noches a la semana. Representar a Shakespeare, Yeats, O’Casey… con un grupo de actores y actrices me transformó, y todavía hoy en día son una gran influencia”.

The Lyric será una casa de comedias, dice Brian Friel, el dramaturgo irlandés más importante,  cuyas obras, como Dancing at Lughnasa, a menudo se representan en el Lyric, “…risas y buen humor, genio y comedia, diversión a raudales, y enredos caben aquí de sobra, porque un teatro solemne es un teatro muerto”.

¿Teatro solemne? En Irlanda no. Más bien entretenido, una extensión del ingenio y personalidad de las gentes de Belfast. Las obras de escritores como Martin Lynch y Marie Jones han creado un nuevo teatro irlandés. “Nuestras historias tienen un atractivo universal”, comenta Jones, la hija de un constructor de buques de los astilleros Harland and Wolff. “Nuestra inspiración viene de la tradición de la narración irlandesa, escribimos sobre personajes reales, y tristeza y duras realidades, pero le damos la vuelta a todo, y conseguimos que la gente se ría. El público viaja contigo en un recorrido íntimo”.

Para más información, entra en www.turismodeirlanda.com/literatura

Irlanda - Hay que vivirla