Irlanda: una historia de melodía, mitos y músicaAQUí ARTíCULOS

Desde baladas callejeras hasta rock and roll, para ser una isla pequeñita, Irlanda nos regala un legado musical único. Algunos artistas como U2, Van Morrion y Enya son famosos en el mundo entero, y el éxito obtenido es la muestra de que la música es parte integral de la cultura irlandesa.

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En Irlanda la música es omnipresente, se escucha en las calles y a la vuelta de cada esquina. Un paseo por Temple Bar en Dublín, o por cualquier otra ciudad o pueblo te demostrarán como la música está en cada rincón, acercando a la gente. Es un placer disfrutar de la música irlandesa en directo en un pub tradicional. El cancionero irlandés está repleto de letras que nos trasportan a momentos de la historia del país, quizás por ello no extraña que Irlanda sea el único país en el mundo en el que un instrumento (el harpa) es el símbolo nacional.

Con el paso del  tiempo el sonido y los mensajes han cambiado, pero Irlanda sigue siendo un referente cultural por la variedad de géneros y estilos musicales. Y aparte de la seducción que artistas como U2, Van Morrison o el grupo Riverdance ejercen a nivel internacional, hay una identidad irlandesa en cada nueva estrella que surge en el país.

La historia de la música irlandesa comenzó hace muchos siglos. En la obra Topographia Hibernica , que ya en el año 1188 nos dejó el legado de los paisajes y gentes de Irlanda, Gerald of Wales expresaba que los irlandeses eran más habilidosos musicalmente hablando  que ninguna otra nación que él hubiera visto. Los antiguos celtas legaron su religión, mitos e historia de una generación a otra a través de las canciones. Según el folklore irlandés las bandas celtas viajaban de pueblo en pueblo y cantaban a cambio de cama y comida, intercambiando canciones con otros músicos que encontraban en su camino. En la actualidad los músicos actúan para grandes audiencias internacionales, pero el intercambio musical todavía existe. A lo largo de los años músicos legendarios como Bob Dylan y Johnny Cash han incorporado muchas canciones irlandesas en su repertorio.

En Irlanda son muy famosas las tradicionales baladas, como la de ‘Molly Malone’, una historia de una vendedora de pescado que en el año 1750 murió, pero su fantasma todavía ronda el mercado. La canción comienza diciendo, “En la bonita ciudad de Dublín, donde las chicas son tan hermosas”, y se ha convertido en todo un himno para los naturales de la capital. Pero a diferencia de ‘Molly Malone” la mayoría de estas baladas son historias sobre momentos felices en el pub, y normalmente es en uno de ellos donde se disfrutan más. Algunas de las más famosas desde siempre son ‘The Moonshiner’, ‘The Wild Rover’ y ‘Whiskey in the Jar’.  A partir de los años 60 se dieron a conocer internacionalmente gracias a músicos como The Dubliners, The Clancy Brothers o The Chieftains.

Aunque ‘Whiskey in the Jar’ data del siglo XVII, en la década de los 70 el grupo Thin Lizzy la transformó en un clásico del rock, y todavía su líder Phil Lynott sigue siendo uno de los músicos más populares de Irlanda. Su mezcla de poesía y rock and roll lo han convertido en una de las estrellas más admiradas del país. La versión de ‘Whiskey in the Jar’ no era sino un homenaje a sus antepasados musicales, que sirvió para vincular el pasado con el presente. Lynott murió en 1986, dejando a muchos amantes de la música irlandesa con una gran tristeza. Tal era la admiración de sus fans por todo el mundo que muchos viajan a Irlanda para visitar su estatua, situada al lado de la calle Grafton, en Dublín.

Además de la estatua de Phil Lynott, los amantes de la música de todo el mundo, se dirigen a la Pared de Graffiti de U2, en el Muelle Hannover en el Puerto de Dublín. Los seguidores de Rory Gallagher pueden visitar el tributo a Rory Gallagher en Cork, su ciudad natal, y los amantes de The Undertones pueden ir hasta Londonderry/Derry, de donde también son Phil Coulter, la ganadora del Festival de Eurovisión Dana, y la cantante de Girls Aloud, Nadine Coyle. La ciudad sigue siendo una de las más prolíficas, en lo que respecta a la música, a pesar de contar con un número relativamente pequeño de habitantes.

A menos de 100 kilómetros de Derry, Belfast ha sido un lugar importante también para la historia musical irlandesa. Es recordada como una de las más prominentes cuando se produjo la explosión de música punk en los años 70, y surgieron aquí grupos como Stiff Little Fingers y Rudi, quienes grabaron bajo el sello Good Vibrations. Su influencia fue tal que se está grabando una película sobre el éxito de esta productora. Pero no olvidemos que durante la década anterior Van Morrison, al que a veces se le apoda ‘El Cowboy de Belfast’ fue quien dio a conocer el lado musical de la ciudad en todo el mundo con el grupo de rock Them, con quienes compuso antes de lanzar su carrera en solitario, con la que ya ha grabado 40 discos.

En la actualidad el músico David Holmes, que empezó como DJ en las noches disco de la Facultad de Artes de Belfast, se ha convertido en uno de los compositores más deseados de Hollywood, y también ha comenzado una brillante carrera en solitario. Los grupos de rock Snow Patrol y Ash han recibido el reconocimiento internacional, y han vendido millones de discos en todo el mundo.

Los admiradores de la música más tradicional pueden ir a los pequeños pueblos de los Condados de Kerry, Wicklow, Clare y Donegal, donde leyendas de este género, como Johnny Doran, Willie Clancy y Michael Coleman, se han forjado. Trad (como también se llama al folk irlandés) es un estilo musical único, en el que utilizan instrumentos como el bodhrán (tambor que se toca en la mano), el banjo, el fiddle (violín), y la guitarra. En la actualidad bandas como Kíla y Gráda siguen grabando música tradicional, pero ésta también sobrevive en sesiones informales en los pubs de las ciudades y pueblos de todo el país. Incluso artistas contemporáneos como Damien Rice, Paddy Casey y Mundy siguen siendo fieles a sus raíces, por lo que el uso de la guitarra acústica es frecuente. Con una humilde guitarra acústica Glen Hansard agradeció en la Ceremonia de los Oscars del año 2008 el óscar a la Mejor Canción Original, ‘Falling Slowly’, de la película Once.

Y aunque estos artistas vuelven la vista a la historia musical irlandesa, hemos tenido también un montón de música moderna cuya inspiración se encuentra en otros lugares. Jape, por ejemplo, crea electro pop con un portátil. Su único reconocimiento al pasado es el título de la canción ‘Phil Lynott’. The Thrills han sido comparados a los Beach Boys, e incluso viajaron hasta California para grabar su música playera. Republic of Loose recuerdan al funk, mientras que quizás las estrellas más notables de los últimos dos años, Two Door Cinema Club, han recibido el reconocimiento internacional por su estilo pop de guitarra indie. De alguna forma Dublín se ha convertido en un paraíso para los jóvenes más interesados en indie rock, metal, hip-hop, funk y jazz que en los géneros por los que tradicionalmente se la ha conocido. Los fans de cualquier estilo musical pueden encontrar algo que les agrade cualquier noche de la semana. El lado musical de Dublín mira hacia el futuro.

Esta explosión de creatividad se refleja en la cantidad de estrellas internacionales que habitualmente eligen Irlanda para actuar. Los festivales de verano Oxegen y Electric Picnic están considerados entre los mejores de Europa. De hecho hay festivales casi todo el año, como The O’Carolan International Harp Festival, en el Condado de Roscommon, que celebra la música y danza tradicionales. El Féile Iorras en el Condado de Mayo es un festival internacional de las artes que abarca danza, gaitas, música, muestras de artesanía y clases de música, además de talleres de artes visuales y escultura.

Pero aparte de los escenarios habituales, siempre hay lugar para actuaciones musicales y dueños de locales que acogen con gusto el craic (diversión). Algunas sesiones se organizan con antelación, pero muchas son espontáneas y cualquiera puede traer su instrumento, manos o voz para participar. Esta manera que tienen los irlandeses de disfrutar de la música no se encuentra en ningún otro lugar. La diversidad de estilos y gustos significa que siempre hay algo para ti, ya sea folk tradicional celta o rock and roll, la música sigue siendo una parte fundamental de la cultura irlandesa.

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Irlanda - Hay que vivirla